History of Spain
La batalla de Navas de Tolosa
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Durante los siglos VIII al XV, la península ibérica estuvo dividida entre los reinos cristianos del norte y los territorios musulmanes del sur. En esos ocho siglos hubo muchas batallas entre ambos reinos, pero fue sin duda la Batalla de las Navas de Tolosa que tuvo lugar en 2012, la que más combatientes reunió y la que permitió a los reinos cristianos avanzar en la reconquista, penetrando en Andalucía a través del paso de Despeñaperros.
UNIÓN DE LOS REINOS CRISTIANOS
El primer éxito de la batalla fue la unión de los reinos cristianos para formar un solo ejército. Alfonso VIII de Castilla, en 1195 había sido derrotado en la batalla de Alarcos por los almohades y ante el temor al avance árabe, buscó el apoyo del Papa Inocencio III que convocó una cruzada en la península ibérica y convenció a los reyes Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra para que se unieran a ella, junto con las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Malta, los templarios y cruzados venidos de Europa.
LOS DOS EJÉRCITOS
El número de combatientes de ambos bandos fue enorme para la época y muy superior en el bando almohade que en el cristiano. El ejército cristiano podría haber llegado a contar con unos 27.000 soldados, de los que 22.000 serían infantes y 5.000 jinetes.
El ejército almohade, comandado por el califa Mohamed Al-Nasir, conocido por los cristianos como Miramamolín, contó tal vez con entre 52.000 y 60.000 hombres, la mayoría fuerzas de a pie, muchos de ellos venidos del Magreb.
LA BATALLA
La batalla tuvo lugar el 12 de julio de 1212 en las llanuras de las Navas de Tolosa, en la provincia de Jaén, en los que es hoy el municipio de Santa Elena.
El ejército cristiano estaba formado por tres líneas: la primera al mando de Diego López de Haro, caballero vizcaíno, con unos 500 jinetes y numerosas fuerzas de a pie; la segunda formada por los caballeros de las órdenes militares y soldados aragoneses y navarros. Y la tercera, a retaguardia, por los tres reyes y sus tropas, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra.
Después del fracaso de las dos primeras líneas que se enfrentaban a unas fuerzas muy superiores, la tercera línea de los tres reyes se lanzó a una carga que produjo efectos devastadores. Se dice que Alfonso VIII, mirando al arzobispo Jiménez de Rada y desenvainado su espada le dijo: “¡Aquí señor obispo, morimos todos!”.
Sancho VII de Navarra ejecutó audaz al frente de su caballería cuando, en pleno combate irrumpió en la tienda del califa tras romper las cadenas que la rodeaban , formadas por los hombres de su guardia negra que se habían encadenado unos a otros y habían jurado ante el Corán repeler el ataque o morir.
Este ataque desbarató la organización almohade, sembró el pánico entre sus tropas y el propio Miramamolin huyó del campo de batalla. Desde entonces el escudo de Navarra luce las cadenas y la gema del turbante del califa en el centro.
LAS LEYENDAS
Como todo gran acontecimiento, la batalla de las Navas de Tolosa tiene sus leyendas, como la del pastor que guió a las tropas cristianas por Sierra Morena o la del pendón capturado a Miramamolín.
Parece cierto que fue un pastor de ganado, llamado Martín Alhaja, quién guió a las tropas cristianas por el único paso de Despeñaperros que no estaba controlado por los Almohades; lo hizo siguiendo el rastro de unas cabezas de vaca devoradas por los lobos. Como premio a su valor, Alfonso VIII otorgó al pastor y a su linaje el apellido “Cabeza de Vaca”.
Una larga tradición asegura que el rico tapiz almohade tejido en oro, plata y seda, que puede verse en el museo de las Huelgas Reales, en Burgos, es el pendón arrebatado a Miramamolín en la batalla. Está lleno de inscripciones, una de ellas dice: “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”.
INICIO DE LA ETAPA FINAL DE LA RECONQUISTA
La batalla de las Navas de Tolosa fue el comienzo de la etapa final de la reconquista. Supuso el triunfo decisivo para los reinos cristianos que reconquistaron los territorios dominados por los musulmanes. Las consecuencias inmediatas fueron la conquista de las ciudades de Úbeda y Baeza y el control de los pasos de Sierra Morena por parte de las tropas castellanas. Córdoba caerá en 1236, Valencia en 1238, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248, quedando únicamente el reino nazarí de Granada que será conquistado por los Reyes Católicos en 1492.
MUSEO DE LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA
En el museo de la Batalla de las Navas de Tolosa, ubicado en el pueblo de Santa Elena pueden verse recreaciones de los campamentos, indumentaria y armas de ambos bandos, así como pantallas táctiles que informan sobre el desarrollo de la batalla. Hay una torre, desde cuyo mirador, puede verse el campo de batalla.
Durante los siglos VIII al XV, la península ibérica estuvo dividida entre los reinos cristianos del norte y los territorios musulmanes del sur. En esos ocho siglos hubo muchas batallas entre ambos reinos, pero fue sin duda la Batalla de las Navas de Tolosa que tuvo lugar en 2012, la que más combatientes reunió y la que permitió a los reinos cristianos avanzar en la reconquista, penetrando en Andalucía a través del paso de Despeñaperros.
UNIÓN DE LOS REINOS CRISTIANOS
El primer éxito de la batalla fue la unión de los reinos cristianos para formar un solo ejército. Alfonso VIII de Castilla, en 1195 había sido derrotado en la batalla de Alarcos por los almohades y ante el temor al avance árabe, buscó el apoyo del Papa Inocencio III que convocó una cruzada en la península ibérica y convenció a los reyes Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra para que se unieran a ella, junto con las órdenes militares de Santiago, Calatrava, Malta, los templarios y cruzados venidos de Europa.
LOS DOS EJÉRCITOS
El número de combatientes de ambos bandos fue enorme para la época y muy superior en el bando almohade que en el cristiano. El ejército cristiano podría haber llegado a contar con unos 27.000 soldados, de los que 22.000 serían infantes y 5.000 jinetes.
El ejército almohade, comandado por el califa Mohamed Al-Nasir, conocido por los cristianos como Miramamolín, contó tal vez con entre 52.000 y 60.000 hombres, la mayoría fuerzas de a pie, muchos de ellos venidos del Magreb.
LA BATALLA
La batalla tuvo lugar el 12 de julio de 1212 en las llanuras de las Navas de Tolosa, en la provincia de Jaén, en los que es hoy el municipio de Santa Elena.
El ejército cristiano estaba formado por tres líneas: la primera al mando de Diego López de Haro, caballero vizcaíno, con unos 500 jinetes y numerosas fuerzas de a pie; la segunda formada por los caballeros de las órdenes militares y soldados aragoneses y navarros. Y la tercera, a retaguardia, por los tres reyes y sus tropas, Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón y Sancho VII de Navarra.
Después del fracaso de las dos primeras líneas que se enfrentaban a unas fuerzas muy superiores, la tercera línea de los tres reyes se lanzó a una carga que produjo efectos devastadores. Se dice que Alfonso VIII, mirando al arzobispo Jiménez de Rada y desenvainado su espada le dijo: “¡Aquí señor obispo, morimos todos!”.
Sancho VII de Navarra ejecutó audaz al frente de su caballería cuando, en pleno combate irrumpió en la tienda del califa tras romper las cadenas que la rodeaban , formadas por los hombres de su guardia negra que se habían encadenado unos a otros y habían jurado ante el Corán repeler el ataque o morir.
Este ataque desbarató la organización almohade, sembró el pánico entre sus tropas y el propio Miramamolin huyó del campo de batalla. Desde entonces el escudo de Navarra luce las cadenas y la gema del turbante del califa en el centro.
LAS LEYENDAS
Como todo gran acontecimiento, la batalla de las Navas de Tolosa tiene sus leyendas, como la del pastor que guió a las tropas cristianas por Sierra Morena o la del pendón capturado a Miramamolín.
Parece cierto que fue un pastor de ganado, llamado Martín Alhaja, quién guió a las tropas cristianas por el único paso de Despeñaperros que no estaba controlado por los Almohades; lo hizo siguiendo el rastro de unas cabezas de vaca devoradas por los lobos. Como premio a su valor, Alfonso VIII otorgó al pastor y a su linaje el apellido “Cabeza de Vaca”.
Una larga tradición asegura que el rico tapiz almohade tejido en oro, plata y seda, que puede verse en el museo de las Huelgas Reales, en Burgos, es el pendón arrebatado a Miramamolín en la batalla. Está lleno de inscripciones, una de ellas dice: “No hay más Dios que Alá y Mahoma es su profeta”.
INICIO DE LA ETAPA FINAL DE LA RECONQUISTA
La batalla de las Navas de Tolosa fue el comienzo de la etapa final de la reconquista. Supuso el triunfo decisivo para los reinos cristianos que reconquistaron los territorios dominados por los musulmanes. Las consecuencias inmediatas fueron la conquista de las ciudades de Úbeda y Baeza y el control de los pasos de Sierra Morena por parte de las tropas castellanas. Córdoba caerá en 1236, Valencia en 1238, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248, quedando únicamente el reino nazarí de Granada que será conquistado por los Reyes Católicos en 1492.
MUSEO DE LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA
En el museo de la Batalla de las Navas de Tolosa, ubicado en el pueblo de Santa Elena pueden verse recreaciones de los campamentos, indumentaria y armas de ambos bandos, así como pantallas táctiles que informan sobre el desarrollo de la batalla. Hay una torre, desde cuyo mirador, puede verse el campo de batalla.